Día García en su blog sostiene que: “Las actitudes, en lo que respecta a nuestro trabajo, abarcan todo el entorno laboral, la cultura y las funciones laborales. No solo afectarán la forma en que vemos nuestro trabajo, sino también lo bien o mal que lo hagamos” y propone tres tipos básicos de actitudes generales en relación con el trabajo y el entorno laboral: quienes aman su trabajo, quienes lo detestan, y quienes trabajan por inercia y afirma “Las actitudes, en lo que respecta a nuestro trabajo, abarcan todo el entorno laboral, la cultura y las funciones laborales. No solo afectarán la forma en que vemos nuestro trabajo, sino también lo bien o mal que lo hagamos.”
Las actitudes son declaraciones evaluativas, ya sean favorables o desfavorables, sobre objetos, personas o eventos. Las actitudes tienen componentes cognitivos que se relacionan con lo que una persona sabe, componentes afectivos que se relacionan con cómo se sienten las personas y conductuales de cómo se comportan o pretenden comportarse las personas (estos últimos son los que preocupan a los directivos de una empresa).
Las actitudes
influyen en el desempeño laboral donde el individuo presenta las competencias
alcanzadas donde se amalgaman las habilidades, experiencias, sentimientos,
actitudes, motivaciones, y valores que suman a alcanzar los resultados que se
esperan, en correspondencia con las exigencias técnicas, productivas y de
servicios de la institución
Algunos motivos del bajo desempeño
de los empleados
·
No
le brindan capacitación necesaria para desempeñar su puesto.
·
No
se sienten integrados a la organización
·
No
comprenden la cultura organizacional.
·
Los
objetivos y funciones de su puesto no son claros.
·
La
persona está pasando por una situación complicada.
·
No
cuentan con las herramientas necesarias para hacer sus funciones.
·
La
insatisfacción en el trabajo, ya sea por el salario, falta de flexibilidad,
políticas de la empresa, etc.
